miércoles, 2 de agosto de 2017

Un negocio no tan redondo




por Hugo Bruschi.

Ud. puede instalarse con un negocio y fracasar. Abrir por ejemplo un almacén de barrio y sucumbir ante "el fiado hasta que cobre". Yo conocí un almacenero que daba "fiado" y un buen día uno de sus clientes, pasaba por la vereda de enfrente y no lo saludaba. Se hacía el enojado para no pagar, a quien tantas veces lo sacó de un apuro. Como ese hubieron otros y tuvo que cerrar, no sin antes publicar en la pizarra el nombre de todos los que lo jodieron, para que el barrio supieran quienes eran. Bien a la uruguaya....

Sin embargo estas cosas no pasan en otros ámbitos del sistema capitalista. Hay empresas prósperas en donde la clientela no puede pedir fiado y no puede escapar pues está obligada a comprar el producto, le guste o no le guste so pena de pagar una multa. Es el caso de las empresas administradoras del capitalismo, también llamadas Partidos Políticos. En apariencia serían empresas compitiendo entre sí para ganarse la clientela, pero en los hechos todos venden el mismo servicio. Unos se hacen llamar de un modo, otros de otro. Unos cuentan con buenos vendedores, de palabra ágil y convincente y otros con argumentos más serios acerca de como se debe administrar la empresa. Mostrando las ventajas de hacer crecer la torta para luego repartirla en forma equitativa. Sólo les falta decir: "Esta empresa es suya, cuídela".

Y estas estrategias venían arrojando buenos dividendos, hasta que algunos clientes comenzaron a cuestionar ciertos métodos y ciertas promesas incumplidas. Ya no querían formar parte de la "gran familia" de ingenuos que elección tras elección, gobierno tras gobierno, esperan el reparto de la torta. Y esos clientes desconfiados del negocio, han decidido tomar distancia y ponerse a salvo. Ya no les importa pagar la multa o buscar otro modo de quedar bien con sus conciencias. No admiten formar parte de un enga~no colectivo, ya no quieren ser más cómplices de una estafa a la gente que les confió el voto. Y son muchos, muchos más de lo que se imaginaban los empresarios del sistema, a tal punto que si no consiguen buenos vendedores y nuevos versos, le puede pasar lo que al almacenero del barrio quien tuvo que cerrar por falta de buenos clientes, aunque en este caso sería: CERRAR POR FALTA DE OTARIOS.........








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